Las AFP contrataron derivados en donde se acuerda recibir una tasa fija y pagar una tasa variable, basada en los tipo de interés de Estados Unidos, con la intención de beneficiarse de eventuales bajas de tasas por parte de la Reserva Federal. Sin embargo, un aumento en el rendimiento de los bonos del Tesoro de EEUU, impulsado por mayor deuda pública e inflación, hizo que las tasas subieran. Al moverse las tasas en sentido contrario al previsto, el valor de estos contratos cayó de forma drástica, convirtiendo las ganancias en pérdidas masivas de US$7.700 millones a septiembre.

El Fondo E, pese a ser percibido como el fondo más conservador del sistema, sufrió alta volatilidad y registró una caída promedio del 10,4% en lo que va del año, incluyendo un retroceso del 4,9% solo en septiembre.

Cabe preguntarse por el desempeño deficiente y distanciado del objetivo de rentabilizar los fondos de pensiones de los trabajadores chilenos bajo el modelo de las AFP, que se suma al mal desempeño de la actividad económica del país, al incremento de la inflación y a la crisis de empleo. Más allá de lo cuestionable de este tipo de inversión (en las llamadas swaps de tasas de interés de otro países), ya a comienzos de 2025 usuarios reparaban que las AFP chilenas han mantenido inversiones en sociedades y fondos internacionales que incluyen empresas de armas y tecnología militar, como la Israelí Elbit Systems, la Italiana Leonardo, o las Estadounidenses Lockheed Martin y Palantir (de acuerdo con el análisis de CIPER basado en registros de la Superintendencia de Pensiones y la plataforma Fintel, se detectaron aproximadamente US$ 34,5 millones directos en estas compañías de un total de US$ 4.542 millones invertidos por las AFP en fondos internacionales con exposición a este sector).