Hace dos años atrás, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó el Índice de Mala Calidad del Empleo en América Latina. Un trabajo de investigación que profundiza en el mercado laboral de la región al sumar un indicador multidimensional (ingreso, estabilidad y condiciones laborales) a las estadísticas tradicionales. En entrevista para El Mostrador, Kristen Sehnbruch, quien lideró la investigación y la fabricación de este índice, reveló parte de los resultados, conclusiones y recomendaciones más importantes.
- 01. Un fenómeno global. La tendencia de que un número significativo de salarios no están cubriendo los costos de la vida no es sólo de Chile.
- 02. Los cambios en las políticas laborales que aborden la inestabilidad, rotación y falta de seguridad social no han ido a la par con los cambios en las condiciones laborales.
- 03. Distintos tipos de contratos, más trabajadores con más de un trabajo, más trabajadores sumándose a las economías de plataforma. La mitad de los trabajadores tienen alguna deficiencia en sus condiciones laborales que les complica la evolución y su productividad en el mercado laboral.
- 04. Buena parte del empleo formal también es de mala calidad, al constatar periodos de contratación muy cortos, y al no existir posibilidades de capacitación y desarrollo para los trabajadores.
- 05. Asimismo, se genera un problema grave para el Estado, puesto que los empleos de mala calidad en general tampoco aportan a los sistemas de seguridad social (Pobreza programada a futuro).
- 06. No basta con tener un empleo y lo suficiente para sobrevivir. La gente tiene que tener un empleo de buena calidad. No solamente para poder sobrevivir, sino también para aumentar su productividad, porque eso a su vez repercute en la tasa crecimiento en general.
- 07. Se requiere identificar y conocer a ese segmento de la población, de tal forma de elaborar y dirigir políticas públicas laborales, sociales y de productividad.
Parte de los pasajes más relevantes de aquella entrevista la transcribimos aquí:
Mirna Schindler (MS): Pero quiero partir preguntándote por este tema del salario mínimo. Ayer se hablaba de la necesidad de un salario vital y que genera muchas críticas respecto, por lo menos, de sectores empresariales que dicen que no está el horno para bollos, porque el país está creciendo de manera muy moderada, por lo tanto, esto ha tenido un efecto inmediato, por cierto, en la economía y en el mercado laboral.
Kristen Stenbruch (KS): creo que es importante destacar que esto no solamente es un problema en Chile, sino en muchas otras partes del mundo. En Inglaterra, por ejemplo, para darte una idea, estamos con un 20% de la fuerza laboral, o sea, de gente que está trabajando, que está recibiendo, además, beneficios sociales, porque el salario no les alcanza.
Ese tema de que la gente está trabajando y que ese sueldo que ganan o el ingreso que tienen de alguna actividad que están realizando no les alcanza para cubrir sus necesidades básicas es un tema que realmente se ha agudizado en todas partes del mundo desde la pandemia. Es un tema absolutamente internacional en este momento y Chile no es el único país que está sufriendo este drama.
Pero aparte de eso, había un proceso mucho más de larga duración de cambios en las condiciones laborales también en todas partes del mundo, donde los empleos se han convertido en empleos mucho más inestables, con distintos tipos de contratos, más gente trabajando, empleos simultáneos, o sea, uno, dos, tres empleos a la vez, trabajando también en la economía de plataforma, etcétera.
Entonces, se genera un ambiente y un mercado laboral que… Primero, ya no se parece al mercado laboral que se supone sustenta una economía y el bienestar de las personas. Y creo que la política pública no ha cambiado a la par con los cambios que ha sufrido el mercado laboral. Y los trabajadores, por supuesto, al final del día son los que pagan el costo de eso.
Y el gran problema que tiene Chile, o sea, estamos hablando de una tasa de cesantía de un 8,7%, estamos hablando del salario mínimo, pero el gran problema es que un porcentaje altísimo de los empleos que hay es de mala calidad. O sea, en ese estudio de la CEPAL, por ejemplo, sale que casi un 50% de los trabajadores tienen alguna deficiencia en sus condiciones laborales que les complica la evolución y su productividad en el mercado laboral.
MS: ¿Y por qué pasa eso? ¿Por qué esos empleos formales, estamos hablando, son de mala calidad?
KS: Habíamos hablado siempre de los empleos informales y se supone que un empleo formal es un empleo bueno y un empleo informal es un empleo, por ejemplo, poco productivo y se podría decir malo, de mala calidad. Sin embargo, lo que muestra el estudio es que buena parte del sector formal también es muy precario, por dos razones principalmente. Primero, porque mucha gente está en empleada en contratos y relaciones de empleo muy cortas y van rotando entre un empleo y el siguiente. Y por el otro lado, muchas personas incluso no aportan al sistema de seguridad social; llevan muy poco tiempo en el empleo en el que están; O sea, estamos midiendo una combinación de que si tienen contrato, o sea, si tienen un empleo formal o no, y cuánto tiempo llevan en ese empleo.
Entonces, hay un factor de inseguridad en el mercado laboral que en este momento no estamos teniendo en cuenta. Y eso también tiene repercusiones para el Estado, porque los empleos de mala calidad en general tampoco aportan a los sistemas de seguridad social. O sea, el sistema previsional, el sistema de seguros de actividad, etcétera. Entonces, esa es una pobreza programada futura que no estamos considerando en este momento. Por eso estamos sacando también esta medida para empezar a enfatizar ese tema. No basta con que la gente esté ocupada. La gente tiene que tener un empleo de buena calidad. No solamente para poder sobrevivir, sino también para aumentar la productividad, porque eso a su vez repercute en la tasa de crecimiento.
Ahora, hay otras políticas públicas que puedan afectar al mercado laboral de una forma más positiva y de eso también estamos viendo mucha evidencia de eso en el mundo.
Que tiene que ver con que no basta con solamente generar empleo, sino los empleos que se generan tienen que ser buenos empleos.
Los países que tienen empleos más estables terminan también siendo las economías más productivas. Porque invertir en la productividad de un trabajador, en su capacitación, en su capital humano y su capacidad de funcionar en el mercado laboral, solamente se puede hacer cuando ese trabajador tiene una perspectiva de desarrollo en el mercado laboral y una perspectiva en el empleo que tiene. Alguien que está cambiando cada 3 meses de empelo, y eso se ve muy claramente en los datos del Seguro de Cesantía. Hay un porcentaje de la fuerza laboral en Chile que rota de forma permanente entre un mal empleo y el siguiente…
Muchas veces pasando entre medio por actividades informales, o por inactividad, o por desempleo. Entonces, ese segmento del mercado laboral, primero hay que definir cuántas personas son. Para eso se requiere una medición de la mala calidad del empleo, que es el estudio que sacamos con la CEPAL, y luego hay que hacer políticas públicas laborales, sociales y de productividad dirigido a ese segmento del mercado laboral.
A dos años de esta publicación, análisis y recomendaciones, es necesario hacerse la pregunta sobre qué tanto está el sistema político y legislativo absorbiendo los conocimientos y elementos técnicos en materia económica y mercado laboral proporcionados por organizaciones como la CEPAL, la misma ONU, la OCDE, FAO, UNESCO, entre otras.
¿Qué pasa con las recomendaciones que en el pasado se le ha hecho al gran empresariado para mejorar la productividad y aumentar los niveles de crecimiento?