Una demoledora avalancha de lodo y agua azotó el norte de Nepal y la frontera con el Tíbet el pasado miércoles, dejando una severa estela de devastación física y humana. Las violentas riadas, que se registraron alrededor de las 9:15 hora local en los ríos Bhote Koshi, Trishuli y Narayani, arrasaron con edificios, carreteras, puentes y vehículos en localidades como Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi. El impacto de la masa de lodo y rocas ha dejado a decenas de personas atrapadas y ha provocado daños generalizados en viviendas e infraestructura clave de esta región montañosa.

El balance de víctimas mortales y desaparecidos sigue aumentando y varía notablemente según los reportes oficiales de los países afectados. Por un lado, las autoridades locales nepalíes confirman al menos 95 fallecidos y 484 desaparecidos en el distrito de Rasuwa, incluyendo a unos 390 peregrinos de origen indio que realizaban una ruta espiritual hacia el Tíbet. Por otro lado, la policía de Nepal estima que los muertos en total superan los 350, mientras que la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo registra más de 910 desaparecidos —entre ellos 517 turistas extranjeros—, a los cuales se suman 558 personas reportadas por China en el distrito tibetano de Gyirong.

Aunque inicialmente se atribuyó el desastre a un terremoto de magnitud 4,4, científicos y agencias especializadas confirmaron que se trató de un colapso glaciar. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) rectificó su reporte inicial señalando que el evento sísmico registrado fue en realidad provocado por el desprendimiento de hielo y un consecuente flujo masivo de escombros. Los glaciólogos advierten que el cambio climático está acelerando el deshielo y degradando el permafrost que une las laderas de la cordillera del Hindu Kush-Himalaya, lo que propicia que el agua de lluvia o del deshielo desestabilice el terreno y desencadene este tipo de flujos catastróficos.

Frente a la emergencia, se ha desplegado un intenso operativo de rescate mediante el uso de helicópteros y maquinaria pesada para intentar extraer a los sobrevivientes atrapados bajo el lodo. El presidente de Nepal, Ram Chandra Paudel, instó a todas las fuerzas de seguridad y a la sociedad civil a sumarse urgentemente a las tareas de auxilio, mientras los gobiernos de China e India se han puesto al frente de las labores de rescate en la zona fronteriza. Paralelamente, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) comenzó a movilizar suministros de emergencia, y el gobierno de Estados Unidos comprometió medio millón de dólares para financiar refugios de emergencia, agua potable y saneamiento básico en beneficio de las comunidades afectadas.