El martes 11 de septiembre de 1973 se consumó el quiebre de la democracia en Chile mediante un golpe de Estado cívico-militar. Las operaciones se iniciaron durante la madrugada con el despliegue naval en Valparaíso y la ejecución del «Plan Silencio», concebido para clausurar los medios de comunicación afines al gobierno de la Unidad Popular, lo que permitió mantener operativa únicamente a Radio Magallanes.

A las 07:30 horas, el Presidente Salvador Allende ingresó al Palacio de La Moneda junto a colaboradores y miembros del Grupo de Amigos Personales (GAP). Pese a que dirigentes políticos le sugirieron refugiarse, Allende rechazó abandonar el recinto gubernamental. A las 08:30 horas, las Fuerzas Armadas y Carabineros transmitieron su primer comunicado conjunto, en el que exigieron la entrega inmediata del poder. Tras la negativa del mandatario a dimitir, tanques cercaron el palacio e iniciaron un fuego cruzado a las 10:30 horas. A las 11:52 horas, aviones Hawker Hunter de la Fuerza Aérea comenzaron a bombardear directamente La Moneda con cohetes, provocando severos incendios en el edificio. Finalmente, a las 14:20 horas, Salvador Allende se quitó la vida en el Salón Independencia, hecho constatado por pericias oficiales. La jornada concluyó con el establecimiento del toque de queda a nivel nacional, detenciones masivas y la asunción de la Junta Militar integrada por Augusto Pinochet, José Toribio Merino, Gustavo Leigh y César Mendoza.

La relevancia e importancia histórica de Salvador Allende

Durante el desarrollo del golpe de Estado, Salvador Allende asumió un rol central en defensa de la institucionalidad democrática y de la lealtad al mandato popular. Frente a las exigencias militares de dimisión, Allende rehusó renunciar y declinó cualquier propuesta de rendición o evacuación. A las 10:15 horas, a través de Radio Magallanes, pronunció su histórico último discurso, en el cual manifestó: «¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo».

La importancia de Allende radica en sostener la resistencia constitucional desde el Poder Ejecutivo y cumplir la promesa de no abandonar su cargo ante la presión de las fuerzas armadas. Su fallecimiento en La Moneda marcó el fin del gobierno de la Unidad Popular y el inicio de un régimen dictatorial de 17 años, que dejó un saldo oficial de 40.175 víctimas de violaciones a los derechos humanos entre ejecutados políticos, detenidos desaparecidos y sobrevivientes de prisión política y tortura.