El Banco Central de Chile informó que el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de julio de 2026 registró una contracción interanual del 1,5%, lo que marca el peor desempeño de la actividad económica en más de tres años. Este desplome se situó por debajo de las expectativas de los analistas, quienes proyectaban un rango que iba desde una caída del 2,0% hasta un leve crecimiento del 0,7%, e interrumpió la recuperación insinuada en junio, mes en el que la economía mostró una expansión de entre 2,4% y 2,5%. Cabe destacar que esta contracción no se vio distorsionada por factores de calendario, ya que julio de 2026 contó exactamente con la misma cantidad de días hábiles que en el mismo mes del año anterior.

Las cifras desestacionalizadas profundizaron las señales negativas, revelando que la actividad disminuyó un 1,7% frente a junio y un 2,1% en doce meses. Por su parte, el Imacec no minero retrocedió 0,3% anual y anotó una baja de 0,5% respecto al mes anterior. Al analizar el transcurso completo del año, el promedio de las variaciones mensuales entre enero y julio alcanzó un 0,4% negativo, posicionándose como el peor arranque de año desde la crisis de la pandemia en 2020 o, si se excluye ese periodo excepcional, como el inicio de año más débil desde 2009.

Desde la perspectiva de la oferta, la producción de bienes anotó una caída interanual de 3,2%, arrastrada principalmente por un fuerte retroceso del 9,3% en el sector minero. El emisor precisó que la producción de cobre se vio afectada de manera negativa por menores leyes del mineral, la realización de mantenciones planificadas y condiciones climáticas adversas. A su vez, la industria manufacturera bajó un 3,1% anual debido a una menor elaboración de combustibles y de productos químicos. La única contraparte positiva en la producción de bienes fue el componente de “resto de bienes”, que creció un 3,4% interanual impulsado por el aumento de la generación eléctrica gracias a la abundante disponibilidad de agua.

El sector de servicios también experimentó un retroceso de 0,7% en doce meses, explicado por la caída de los servicios personales, empresariales, de transporte y de restaurantes y hoteles. Entre los servicios personales, el Banco Central destacó en particular el impacto negativo en la educación provocado por la suspensión de clases ante el mal tiempo. En contraste, el comercio destacó como la principal excepción positiva al crecer un 0,7% anual, impulsado por las ventas minoristas de alimentos, vestuario y transacciones en plataformas en línea. No obstante, al corregir las cifras por estacionalidad, la actividad comercial también evidenció un deterioro al registrar una baja de 1,4% respecto a junio.

Este adverso panorama dificulta considerablemente el panorama económico para el gobierno del presidente José Antonio Kast, alejando el cumplimiento de su meta de crecimiento anual del 1,8% para 2026. Los analistas del sector privado señalan que la desaceleración es mayor a la prevista y destacan con preocupación que la debilidad ya no es un problema exclusivo de la minería, sino que se ha propagado hacia los servicios y el comercio. De hecho, para lograr la meta fiscal de terminar el año con una expansión del 1,8%, la actividad económica de Chile tendría que registrar una aceleración importante y expandirse a una tasa promedio anual de 4,9% durante los cinco meses restantes de 2026.