Bajo los lineamientos de contribuir a redefinir el desarrollo y la autonomía de América Latina y el Caribe en la nueva era geopolítica, el informe recoge las deliberaciones de una comisión independiente de alto nivel copresidida por la ex-Presidenta Michelle Bachelet y el ex-Presidente Iván Duque, entregando un diagnóstico riguroso sobre distintas realidades internas de las naciones, a la vez que de profundas transformaciones externas.
Advierten de tres trampas de desarrollo interrelacionadas:
- Una baja capacidad para crecer (Evidenciada por un estancamiento económico crónico, con un crecimiento medio del PIB de tan solo el 1.2% anual registrado entre 2016 y 202)
- Alta desigualdad y débil cohesión social (brechas de ingresos y oportunidades que erosionan los contratos sociales y minan la confianza de los ciudadanos).
- Bajas capacidades institucionales y gobernanza poco efectiva (deficiencias que dificultan el diseño, la continuidad y la implementación eficaz de las reformas estructurales).
Trampas que en gran parte provocan que la región se encuentre atrapada en un círculo vicioso, y que se condice con una insuficiente integración económica regional, representando el comercio intrarregional una de las tasas más bajas del mundo, con apenas el 14% de las exportaciones totales de bienes de la región.
A su vez, y desde un análisis geoeconómico y geopolítico, se sostiene que el mundo ya no atraviesa simples tendencias, sino rupturas profundas que están cambiando el orden internacional de la posguerra, dando cuenta de 8 “rupturas”:
- Globalización reconfigurada: El paso de la eficiencia económica como prioridad hacia la seguridad nacional, lo que genera relocalizaciones geográficas de las cadenas globales de valor (como el nearshoring y el friendshoring).
- Erosión del multilateralismo: Crisis de legitimidad de las instituciones universales y auge de plataformas fragmentadas.
- Competencia multipolar asimétrica: Tránsito de la hegemonía unipolar estadounidense a una intensa rivalidad geopolítica y tecnológica entre Estados Unidos y China.
- Reconfiguración del poder blando: Un declive relativo de la influencia tradicional de Estados Unidos en paralelo al aumento del atractivo simbólico y diplomático de China.
- Retroceso de la democracia y polarización: Deterioro sostenido del estado de derecho y de las libertades civiles en diversas latitudes del mundo.
- Desinformación y crisis de la verdad: Riesgos epistémicos potenciados por el uso malintencionado de la inteligencia artificial generativa.
- Retroceso en derechos de género: Cuestionamientos crecientes e institucionales a los avances en materia de derechos de la mujer e inclusión.
- Fin del consenso mundial sobre el clima: Subordinación de la agenda ambiental a las estrategias industriales y energéticas de las grandes potencias.
Un llamado a la acción inmediata
El informe concluye que la reorganización en curso del orden mundial no se detendrá mientras la región se dedica a deliberar o se distrae con sus desafíos a corto plazo. La ausencia de una estrategia deliberada no conduce a la neutralidad, sino a la aceptación pasiva de las condiciones impuestas por otros actores globales.
El informe completo de la Comisión, titulado “Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica“, se encuentra disponible de forma íntegra para su lectura y descarga en el repositorio digital de la CEPAL.