De seguro has escuchado la metáfora de que Chile se cae a pedazos o que está estancado en crecimiento económico, instalándola como la madre de todas las urgencias del país.
Pero, ¿dado que la escuchamos más seguido debe resultarnos más urgente que otras materias?
Diez años atrás y previo a una transformación radical de un ecosistema tecnológico y despegue del comercio electrónico, tanto la economía mundial como la de América Latina se desaceleraban, comenzando en Chile una añoranza al crecimiento alcanzado en los 90 y 2000.

Ya en 2015 se marcaba una contracción en la producción interna bruta de América Latina y el Caribe del -0,4%, recrudeciendo en 2016 a -0,8%. Para ese entonces también existía preocupación por una economía mundial que dejaba de dar señales de despegue, cuya tasa de crecimiento retrocedía a un 2,3% luego de estar desde 2011 más cerca del 3%.
Los grandes motores económicos mundiales simplemente no conseguían acelerar. El volumen del comercio global no lograba superar la barrera del 5% desde 2011 e incluso en 2016 vuelve a descender, asfixiando a las economías que dependían de la exportación. Por otra parte, se sumaba el desplome en los precios de las materias primas, experimentado el cobre una baja del 13%.
La inversión llevaba cayendo 8 trimestres consecutivos, reduciéndose el consumo privado, la inflación subiendo en América del Sur y sus monedas locales desvalorizándose en relación al dólar.
Todo lo anterior enlazado con la volatilidad en los mercados financieros por la inestabilidad e incertidumbre que se provocaba en Europa (y lo propio en EEUU) por el fenómeno migratorio y la decisión del Brexit.
Es decir, no solo cumple 10 años esa mirada nostálgica del crecimiento de los 90-2000, también lo hace un factor en común a nivel global que el sistema político por diversos motivos, no logra absorber y resolver de buena manera y que impacta indirectamente a otras áreas como la vivienda, infraestructura y uso de espacios públicos, y más directamente al mercado laboral.
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Por otro lado, y refiriéndose al Chile actual, el economista y académico de Harvard, Ricardo Hausmann en T13 Radio el pasado 14 de mayo, daba luces de algunos aspectos que explican el desacelerado crecimiento de nuestro país (y que no son novedad). Y un elemento inicial, crucial e ineludible al que hace referencia para atenderlo es la diversificación de la matriz productiva.
Asimismo la falta de innovación y la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) resulta esencial y advierte que las empresas no lo están haciendo.
“En materia patentes, estaban (Chile) en el 3,5% de los Estados Unidos y ahora están en el 2,5%… Claro, no es que hayan decrecido en el número de patentes, pero el mundo está patentando mucho más rápido. O sea ustedes básicamente no están cerrando la brecha en materia de innovación, no están dando señales de eso. Las empresas chilenas no invierten en Investigación y Desarrollo (I+D), de hecho el I+D sale todo del sector público, aquí el gran ausente es el sector privado”.
Cumplen 10 años también los reparos y recomendaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de una dependencia histórica de la región en materias primas, de priorizar la inversión en infraestructura, educación y tecnología, además de alcanzar pactos sociales que aseguren una gestión transparente y soberana de los activos naturales. Asimismo y de nuevo, la necesidad de invertir en I+D.
Resulta evidente la falta de integración entre el mundo de la academia, con la gran empresa y el Estado, que entre otras cosas hace perder consistencia a la queja constante de los principales gremios del gran empresariado a volver crecer más, cuando no se atiende y trabaja de forma aunada en resolver materias como la migración y trabajo, y segundo, se viene haciendo más de lo mismo, sin hacerse cargo de dos pilares fundamentales, diversificar lo que se produce, e invertir en I+D.
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Fuentes:
Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2016, y Hacia una Nueva Gobernanza de los Recursos Naturales en América Latina y el Caribe, publicados por la CEPAL.
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Por @pablomunozl